Vigno cumple su primer año

primer1Los Vignadores de Carignan asociación de 12 viñas del valle del Maule que se comprometieron a producir vinos de la cepa carignan bajo ciertas reglas, y con la marca unificadora Vigno que los identifica como denominación de origen acaban de celebrar en la Viña De Martino su primer año de vida. La ocasión sirvió para mostrar la vitalidad del grupo a un año de su fundación y disfrutar de sus más recientes exponentes de la variedad. Confieso que en un comienzo tuve mis dudas del éxito de esta particular iniciativa. El vino chileno se ha identificado históricamente congrandes valles o con zonas asociadas a divisiones administrativas del país. Y dentro de esa realidad, cada viña ha corrido con colores propios, destacando lo más posible la individualidad de sus marcas. Pero en otras partes del mundo las denominaciones de origen más relevantes han nacido de los productores mismos, de sus experiencias vitivinícolas a través de generaciones y de la singularidad de sus terroirs. Estas denominaciones son una suerte de “súper marcas” que entregan una primera información de origen y calidad garantizada al consumidor. Y esto es precisamente Vigno: una marca que refleja claramente una denominación de origen, que da valor a un territorio, a su cultura agrícola y a su gente, y que representa aun grupo de empresarios vitivinícolas concertados en torno a un marco regulatorio en la producción de vinos bajo esa identidad. En su discurso con motivo del primer aniversario de Vigno, el enólogo de Viña Gillmore Andrés Sánchez, presidente de los Vignadores de Carignan, puso especial énfasis en esto: “Hoy somos una asociación gremial con gran fuerza como denominación de origen real, y con mucho orgullo podemos mencionar que seremos para el Instituto Nacional de Propiedad Industrial la primera marca colectiva de Chile”. El marco regulatorio acordado por los Vignadores de Carignan para los vinos que lleven la marca Vigno es bien preciso: las uvas deben provenir de una zona del secano interior de la región del Maule que va desde San Javier y Constitución por el norte hasta el sector sur de Cauquenes; y tienen que ser de parras carignan de más de 30 años (o injertadas sobre ejemplares de cepa país u otras variedades que tengan por lo menos la misma antigüedad). Además, las parras deben estar conducidas en cabeza (o Go elet) y no contar con apoyo de sistemas de riego. Los vinos deben tener por lo menos un 65% de carignan en su composición y una guardado inferior a dos años antes de salir al mercado. En los casos de mezclas, el complemento debe hacerse con variedades que también estén plantadas en el secano maulino. En cuanto a la carignan (o cariñena), variedad tan apreciada hoy en día, de taninos firmes pero gentiles, intenso color violáceo y gran acidez frutal, se cree que fue introducida en las tierras del Mauleluego del violento terremoto que afectó el sur de Chile en 1939. Con ella se quiso revitalizar el sector vitivinícola de la región, que dependía principalmente de la cepa país. Esta variedad entregaba vinos de poco color,taninos débiles y baja acidez frutal, aspectos que la recién llegada debía mejorar sustancialmente. Pero, por divesas razones,los vinos del Maule siguieron marcando el paso y destacándose máspor cantidad que por calidad. De ahí el gran valor y la importancia de esta iniciativa emprendida por los Vignadores de Carignan, queforma parte del programa Cluster Vinos de Chile 2020 de Corfo y cuenta con el apoyo de la Universidad de Talca. Las 12 viñas que integran la asociación Vignadores de Carignan son Bravado Wines, De Martino, Garage Wine & Co, Gillmore, Lomas de Cauquenes, Meli, Miguel Torres, Morandé, Odfjell, Undurraga, Valdivieso y Viña Roja.

-Enrique Rivera

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