Los Vignadores de Carignan

Vignadores Beta 1Hace unos días fue presentada esta asociación de doce viñas del Valle del Maule comprometidas a producir vinos de cepa carignan bajo la marca VIGNO, y sólo a partir de parras de más de 30 años de edad plantadas en el sector del secano interior de la región. La iniciativa, largamente trabajada, es parte del programa Cluster Vinos de Chile 2020 de Corfo y cuenta con el apoyo de la Universidad de Talca.
Había gran excitación en el centro de eventos de viña Gillmore, lugar donde se realizó la ceremonia de lanzamiento de este singular proyecto. Y no era para menos. Enólogos y representantes de las viñas asociadas, autoridades regionales y académicas, líderes del mundo del vino y periodistas especializados compartían el entusiasmo de ver materializada una iniciativa de importante significación cultural y social, que rescata una parte del patrimonio vitivinícola del secano maulino.
Las viñas que participan en Vignadores de Carignan son Bravado Wines, De Martino, Garage Wine Co., Gillmore, Lomas de Cauquenes, Meli, Miguel Torres, Morandé, Odjfell, Undurraga, Valdivieso y Viña Roja. El directorio interino de la asociación quedó constituido por Andrés Sánchez (presidente), Pablo Morandé (vicepresidente), Rafael Urrejola (secretario), Dean Hrabar (tesorero), Derek Mossman, Eduardo Brethauer y Felipe García (directores).
Uno de los impulsores más entusiastas de esta agrupación de productores ha sido el enólogo Andrés Sánchez, de viña Gillmore, quien ha vivido el proceso desde que fuera ideado como un simple Club del Carignan para potenciar los vinos de esta variedad, que año tras año iban aumentando en calidad e incorporándose a los portafolios de diferentes bodegas. Se cree que la carignan, o cariñena, fue introducida en las tierras del Maulé luego del terremoto de 1939, que afectó el sur de Chile y con especial fuerza la ciudad de Chillán. Con ella se quiso revitalizar el sector vitivinícola de la región, que dependía principalmente de la cepa país. Esta variedad entregaba vinos de poco color, baja acidez frutal y taninos débiles, aspectos que la recién llegada debía mejorar sustancialmente. Pero, por diversas razones, los vinos del Maule siguieron marcando el paso y destacándose más por cantidad que por calidad. Sin embargo, las parras de carignan establecidas en el sector del secano interior de la región (en un área que va de San Javier a Constitución por el norte, hasta más al sur de Cauquenes) fueron entregando vinos cada vez más interesantes a medida que envejecían y los enólogos eran capaces de “interpretarlas”. Hoy, cuando la calidad de los carignanes de esa zona es una realidad fuera de toda duda -plenamente ratificada en publicaciones especializadas, concursos y degustaciones técnicas-, se han dado las condiciones para que se hable de la primera apelación real de nuestro país y de vinos con un auténtico carácter territorial. Y esa es la tarea de los productores agrupados en esta nueva asociación, que ya registraron legalmente un nombre que los identifica, Vignadores de Carignan (con el dígrafo “gn” del francés e italiano que equivale a fST’’ “ñ”española), una marca, VIGNO, que debe aparecer en todas las etiquetas, empaques y promociones, y un marco regulatorio que define las características de los vinos de la apelación. Este marco es el siguiente: las uvas deben provenir de una zona geográficamente bien delimitada, de parras carignan de 30 años como mínimo (o injertadas sobre ejemplares de cepa país u otras de a lo menos la misma antigüedad), conducidas en cabeza (o Gobelet) y sin apoyo de sistemas de riego. En su composición, los vinos deben tener por lo menos un 65% de carignan y una guarda en barrica y/o botella no inferior a dos años. En los casos de mezclas, el complemento debe hacerse con variedades que estén plantadas en el secano maulino y de acuerdo a las preferencias de cada enólogo.
La presentación oficial de los Vignadores de Carignan fue seguida por un almuerzo que reflejó lo más apetitoso de la cocina del campo chileno y de la cultura huasa. Cada bodega ofreció sus más recientes carignanes para acompañar la comida. Todos desplegaron -unos más que otros- los principales atributos de esta interesantísima variedad, de intensos y profundos colores violáceos, aromas y sabores de guindas ácidas frescas, toques de frutos rojos maduros, notas florales y minerales y persistencia en el paladar; vinos que son rústicos y gentiles a la vez, a los que no hay que atosigar. Vignadores Beta 2Vignadores Beta 3

-Harriet Nahrwold

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