Historia

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El Carignan en Chile tiene un origen misterioso, difuso, redentor. Lo más probable es que las primeras estacas hayan llegado después del terremoto de Chillán en 1939, cuyo epicentro fue Quirihue, a 50 kilómetros de Cauquenes. El cataclismo cobró decenas de miles de vidas. Paralizó el trabajo agrícola. Los campesinos de la frontera sur de la vitivinicultura chilena debieronreaccionar ante la tragedia. Ponerse de pie y labrar la tierra con sus heridas aún abiertas. El gobierno de la época impulsa políticas de fomento para levantar una economía que está, literalmente, en el suelo. Nacen la Corporación de Fomento a la Producción (CORFO), el Instituto de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Cooperativa Lomas de Cauquenes (COVICA).

La región donde comenzó la gesta vitícola de la País, aquella casta rústica que llegó con los primeros españoles en el siglo XVI, que durante siglos cumplió no sólo un rol económico y social, sino además evangelizador, hidratando la fe de las comunidades religiosas, necesitaba reinventarse, volver a cosechar sus uvas con una renovada esperanza. Para ello, el Departamento de Enología del Ministerio de Agricultura de Chile decidió importar estacas francesas de Carignan para mejorar las características de los vinos de la zona y agregar valor a la actividad agrícola que, hasta nuestros días, tiene una fuerte raíz campesina. El Carignan aportaría color, cuerpo y, sobre todo, frescura a las tradicionales mezclas tintas maulinas. Así comenzó su cultivo, emulando las viñas anteriores; es decir, plantadas en cuadrado, conducidas en cabeza y cultivadas en secano.

Setenta y un años más tarde, la historia se vuelve a repetir, el 27 de febrero de 2010. Epicentro, Cobquecura, a 85 km de Cauquenes. Como si no bastara depender de la lluvia y de los precios del mercado, la naturaleza se encarga de recordarle a los cauqueninos que deben permanecer humildes y agradecer siempre lo que les brinda la tierra.

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