Clima

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La particularidad del Carignan maulino, su concentración y elegancia, se debe a un clima marcado por un sol abrasador y persistente en verano, acompañado de noches frescas y levemente aireadas desde la costa.

El secano presenta un perfecto balance hídrico por las lluvias invernales. Por ese motivo fue el lugar escogido por los primeros viticultores hace más de 400 años y hoy representa, casi como un museo viviente, las piezas fundacionales de la viticultura chilena.

La temperatura máxima media de enero, el mes más cálido,  bordea los 30ºC y la mínima del mismo mes se ubica en los 11ºC.  Esta generosa amplitud térmica posibilita la producción de vinos con mucho color, estructura y aroma.

La acumulación térmica anual, en base a 10°C, llega a 1.800 días-grado, lo que permite una buena maduración de cepajes de ciclo largo y vigor alto, como es el caso del Carignan.