Cultura

Un paso potente

Oriundo del Maule es gente linda, simpática y dispuesta a entablar conversaciones. El labrador, más que un viñatero, es una persona que con sus propias manos se dedica a la labor de arar la tierra, lo que genera una producción dedicada y cuidadosa. Es una cultura asociada al producto y la gente del Valle del Maule vive para el vino.

Esta tierra basa su tradición en las costumbres típicas de la zona huasa de Chile, y su arquitectura, artesanía, costumbres, gastronomía típica y sus fiestas religiosas, conviven en una frágil armonía con la modernidad de una región pujante.

Con una personalidad fuerte, moldeada por un orgullo y tenacidad únicos, los habitantes del secano son capaces de sobreponerse a las pruebas de la naturaleza y a los vaivenes de los mercados. Son humildes y trabajadores. Agradecen los frutos de las cosechas y dejan una huella profunda, quizás indeleble, en los corazones de los visitantes.

El maulino es simpático y acogedor. Siempre está dispuesto a compartir su sabiduría y herencia campesina. A conversar de la tierra y sus frutos. El hombre del Carignan tiene una personalidad fuerte. Es valiente y respetuoso de sus tradiciones. En la época de la cosecha de la semilla dorada, por ejemplo, los huasos, montados en sus caballos, arrean las yeguas alrededor de una parva de trigo, hasta que el grano queda separado de la paja, cumpliendo uno de los rituales más antiguos y mágicos del campo profundo chileno.